7/15/2008

El choque


Ensimismada en su bronca, en su enojo, en la ceguera rabiosa que le provoca la indiferencia de Julián hacia sus palabras, iba Cecilia caminando con paso apresurado por la calle. El ceño fruncido y su cara de preocupación no eran tan evidentes como el nudo que tenía en la garganta y que en cualquier momento estallaba en llanto. Murmuraba casi entre dientes frases que no había llegado a decirle, veia su rostro indiferente una y otra vez en su memoria y eso la angustiaba aún más.

Al doblar la esquina alguien la lleva por delante, la choca, hasta casi la tira al suelo del impulso con el que colisionaron.
- Uy, perdoname! no te vi! -dijo Martín.

Sucedió porque ella no estaba atenta o por la torpeza del otro?. No importa. Ella era quien estaba mal, triste, angustiada, y cualquiera que no la haya visto era culpable. Estaba cansada de ser invisible, de ser siempre la culpable (o por lo menos de que así la hagan sentir).
Reaccionó casi sin mirar. Reaccionó con su enojo, con su bronca contenida.

- Por qué no mirás al caminar? Podrías tener más cuidado!!!

Intentó seguir su camino sin mirar siquiera a quien la chocó, sin darse cuenta que su celular había caído y en el impacto la batería y la "tapita" estaban desparramadas en la vereda.

Avanzó y sintió el ruido crujiente del plástico bajo su bota.

- Dejame que te ayudo a recogerlo, total ya perdí el tren.
- No te molestes, fue mi culpa y me pasa por distraída. Además mejor si queda así, mejor si nadie me llama, mejor no recibir llamados y mejor aún saber que no tengo que esperar a que nadie me llame.

Martín se agachó junto a ella, recogió los pedacitos del celular que estaban desparramados y la miró fijamente a los ojos. Notó que estaban vidriosos, tristes, casi ausentes. No se animó a preguntar nada. Sólo atinó a pararse e intentar arreglar el teléfono.

- Ahí está! como nuevo!. Vamos a probar si funciona.

Martín abrió su saco, y del bolsillito interno sacó su celular.

-Decime tu número así vemos si recibe llamadas sin problemas o si podés llamar.
-OK. Esperá que lo prendo.

Al instante el móvil de Cecilia suena y en la pantallita aparece un número que no tiene agendado.

Su voz se escuchaba clara, tranquila, pausada.

-Hola! Soy Martín, el que se chocó con vos hace unos minutos, el responsable de que tu celular cayera al piso, el culpable de que ahora puedas recibir llamadas, y el afortunado que acaba de perder el tren.

Cecilia le sonríe, limpia con sus manos las lágrimas que habían escapado de sus ojos sin permiso y se acerca para darle un abrazo.

Fue un impulso, un instante. Se miraron largo rato y el abrazo continuaba rodeándolos.

-Me tengo que ir, le dijo ella.
-Si, yo también. El próximo tren está por pasar y esta vez no tengo excusa.
-Gracias por lo del celu y perdoname si fui descortés, no era con vos mi enojo.
-No te preocupes, yo también venía embalado con mis problemas.

Se dieron un beso en la mejilla y siguieron su camino. Ella no miró para atrás, él tampoco.

Cecilia llegó enseguida a su casa y entró en la vorágine de su rutina. Esa de la que había salido por unos instantes en aquella mañana.

Martín llegó a la oficina e inmediatamente lo "capturaron" para una reunión de directorio. Pasó la mañana como tantas otras. Ella con sus tareas, él con su trabajo.

A las 16 hs el celular de Cecilia suena. El número que aparece en la pantalla no era desconocido, estaba en su agenda pero aún asi dudó un instante en atender. Una sonrisa y su corazón que latía más rápido definieron la duda.

-Estoy llegando a la estación de tren. Querés que nos choquemos nuevamente?

-Prometo estar en la esquina, y esta vez voy a cuidar que no se caiga el teléfono. Hay llamados que no quiero perderme por nada del mundo.

Era evidente que ninguno de los dos había empezado bien la mañana y a veces un golpe, un choque puede ayudarnos para ver otra realidad y despertar.


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Nota: Esta es una historia creada, fantaseada y escrita por mí. Cualquier semejanza con cualquier realidad y/o persona, es obviamente, simple coincidencia.


7 perfumados:

Cecilia MDQ dijo...

Gracias por éstas historias, son hermosas, te transportan...gracias miles!!

Sophie dijo...

Gracias a vos por ser parte y por tu comentario!. Besos

Anónimo dijo...

Alejandrosinfoto: tus historias me transportan, es como si hubiese estado en esa esquina observandolos cuando se chocaban.... el ruido de los autos,los pliegues de su pollera, hasta el color del celular que no contaste pero que me hiciste imaginar. Un beso.Gracias por compartir.

Sophie dijo...

Alejandro, me alegro que te transporten... eso sí, lo gracioso es cómo cada uno se imagina ese "choque". Acá no había autos, o por lo menos no hubo ruido de autos y del color del celular ni pensé jeje.

Besos

autormat dijo...

Muy buen relato.

Sophie dijo...

Gracias autormat por pasar.

Anadell dijo...

ahi que sweettt, me parece familiar esos encuentros en la parada del bus uhmm que lindo.